lunes, 1 de diciembre de 2008

EL POR QUÉ DE LA VIDA


El hombre contempló fijamente a su alma y que vio que tenía un libro dorado entre sus manos, el cual leía y a ratos reía y a ratos lloraba; el hombre intrigado voltea y consulta al ángel ¿Qué libro es aquel con el cual mi alma a ratos rie y a ratos llora?, “el libro de la vida” respondió el ángel.

Imagina que alguien te propusiera lo siguiente, tener el peor sueño de tu vida, un sueño largo y triste, donde llegas a olvidar incluso que es solo un sueño, pero en recompensa al despertar te espera un saco de oro junto a tu cama, ¿aceptarías?

Lo mismo es la vida, es una ilusión transitoria donde nuestra recompensa al despertar será mucho más grandiosa que oro o plata, llegará el momento en que alcancemos un despertar espiritual, similar al de nuestros hermanos mayores y recordemos cada existencia vivida; seremos pasado , presente y futuro, por lo cual no debemos pensar que cada vida que pasa se pierde y pasa al olvido, no es así, todo se va almacenando en nuestro átomo cimiente: cada recuerdo , cada existencia, hasta que llegará el día en que podamos leer el libro de la vida, y veremos que ninguna existencia fue en vano, aprenderemos del karma y de las cargas que arrastramos de una vida a otra cuando obramos en contra de la ley universal del amor. Podremos entender el por qué de las desigualdades, la llamada mala suerte, entender que todo obece a una razón, no existe nada arbitrario en el universo, creación del dios amor, todo tiene su por qué.

Todos somos seres que arrastramos pesadas cargas; hemos caminado miles de veces estas tierras, bajo el mismo sol, hemos sido mil nombres diferentes, mil personas distintas, hemos vuelto una y otra vez dentro del eterno ciclo sin preguntarnos qué buscamos. Estamos bajo la dominación de lo material, gobernados por ideas políticas, de unos pocos que controlan a los muchos; sumidos en la ignorancia espiritual, somos bombardeados desde que nacemos hasta que morimos , con las normas que ellos quieren que sigamos, nace , crece , estudia nuestra versión de los hechos, trabaja, ten hijos y muere; esas son las ordenanzas y no cuestiones jamás el por qué de esto. Pero poco a poco va llegando el tiempo de la luz, del despertar, llegará el día en que comprenderemos que no necesitamos una iglesia, ni representantes en la tierra para llegar a Dios; él está en cada uno de nosotros, solo debemos comenzar a vibrar en un nivel superior para acceder a él, lo importante no es la idolatría a una imagen o una persona, sino solo seguir la ley del Amor, o sea, a Dios, entenderemos que fuimos creados a semejanza de Dios, pero no en lo físico, sino en la esencia, ya que él no tiene forma definida, es el todo y nada a la vez, solo debemos practicar la frase de nuestro maestro cristo Jesús “ama al prójimo y no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”.
Por Marcelo Jimenez.


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