lunes, 1 de diciembre de 2008

LOS OTROS PLANOS


Todos somos seres dobles en esencia: constamos de una parte física perecedera, un tibio cadáver que arrastramos la mayoría sin renacer en la luz y una parte divina, expansión del amor mismo, que es Dios, imperecedera e inmortal, transitamos durante cientos o tal vez miles de encarnaciones sin preguntarnos el por qué, solo concebimos la vida, como nacimiento , vida y muerte y que este mundo en tres dimensiones que habitamos es toda la realidad existente, para algunos se supone que hay un cielo o un infierno, tal vez, porque ni siquiera de eso tiene certeza el ser humano, presiente que algo debe haber al momento de morir, los pesimistas dicen que al morir se acaba todo, la vida es solo una dicen, no tienen conciencia de que han nacido y muerto muchas veces, que nuestra estancia en este cuerpo físico es solo un corto paso en la cadena de la evolución hacia la divinidad y que hemos sido condenados a volver una y otra vez, hasta tomar conciencia del por qué de este eterno ciclo. El ser humano debe recordar su esencia divina, todos formamos parte de un gran ser, somos una cadena de interminables eslabones y llegará el día en que sepamos; que somos uno con Dios y formamos un único gran ser, siempre habrá quienes reniegen de la existencia de Dios, es lo mismo que si una célula de su cuerpo conversara con otra y le dijera que ellas forman parte de un sistema de tejidos, músculos, huesos, etc y a su vez todo eso conforma un ser del cual ellas solo son una ínfima parte y son incapaces de percibir la totalidad del ser que habitan desde su punto de vista, así mismo ocurre con nosotros, habitamos un plano físico denso, donde solo tenemos cinco sentidos, no sospechamos que sobre este plano físico existe mundo sobre mundo, capa sobre capa; como si fuera una cebolla, una capa sobre otra, existe una cuarta dimensión por sobre este tercera física y densa, cómo entenderla, imaginemos que colocamos dentro de una esfera de cristal una polilla , aquella esfera esta polarizada de adentro hacia fuera, por lo cual para esa polilla, no le es posible ver hacia fuera de la esfera, pero nosotros sí podemos ver desde fuera hacia dentro, para ese insecto todo lo que hay dentro de esa esfera es su mundo en tres dimensiones, su realidad, no tiene conciencia de que nosotros podemos observarla desde fuera, que podemos hacer girar la esfera y ver todo lo que sucede dentro, sin que ella tenga conciencia de nuestra existencia, nosotros habitamos la cuarta dimensión y ella la tercera, ahora imaginemos que como seres de esta cuarta dimensión estamos en un plano físico más sutil y podemos incluso atravesar la esfera en cualquier dirección a voluntad, lo mismo ocurre con los seres que habitan esa cuarta dimensión conocida como Astral; también habitan este plano: espíritus, ángeles, duendes, fantasmas y otra enorme cantidad de seres con los cuales , como está comprobado, ocurren cruces entre estos dos planos , y es cuando se producen fenómenos llamados sobrenaturales o divinos.

Una vez que la humanidad tome conciencia de la existencia de estos otros planos y no les tema, sino que comprenda que lo físico es solo una parte de este grandioso universo, no debemos ser como santo Tomás “ver para creer”, tengamos un poco de fe de que ellos existen y algún día se comprenderá con temor y sorpresa que el llamado “mundo de los muertos” se encuentra a solo un paso y sería tan simple como estirar la mano y desear entrar en contacto con ese otro mundo, para lograrlo, si tubiéramos la fe suficiente y no estuviéramos llenos de bloqueos mentales, que ha ido desarrollando la humanidad, a través, de millones de años en su psiquis, podríamos acceder a este mundo
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Por Marcelo Jimenez.
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